Después de escribir y escribir, mantenerlos guardados en mis borradores porque no existía un final para ninguno de ellos. Quizás el motivo es el estar saturado de respirar un aire viciado, un agua que nunca es suficiente para mi sed, de ................... no encontrar el modo de llenar mi jarrón de arena. No puedo dejar que esto también acabe en mis borradores, de que sea un impulso incontrolado al cual no le encuentro un final.
Primero son las piedras y luego la arena, un camino recorrido con una pequeña bolsita de recuerdos. Pefumes baratos, bolsos de mercadillo, ligereza en la mas absoluta absurdez, gente de quita y pon, pasos de cebra borrosos que inundan la ciudad cual piso, observando como cada cual tinta su vida sin saber donde buscar. Y quizás ahora es cuando me siento estúpidamente contento.
Empieza a girar y lanzo la bola. Vuelve a salir el negro, he vuelto a perder pero mereció la pena, debería de mirar debajo de mis pies y ver que no todo esta bien. No soy mas o menos idiota, porque exitan más o menos "idiotas", soy idiota si me trazan un camino, soy idiota si escucho cuando no quiero oír, soy idiota si no sigo la calle que quiero recorrer. Es tarde para empezar y pronto para terminar, se puede sentir sin pensar y pensar sin sentir, pero ¿dónde esta la balanza de la exactitud? ¿de lo correcto? ¿del hacerlo bien?.
Mi jarrón se llena de arena. Iba hacia un buen camino en el que existen piezas de un puzzle de algo que está vacío. Bajo la arena todo esta frío, lo mejor es dejarlo estar o dejarlo pasar.
jueves, 8 de enero de 2009
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