Había una vez, .... Hay que divertir al pueblo, esa es la cuestión.
El escenario el suelo que pisamos, la lona el cielo que nos cubre, no hay asientos, todos entramos de pie en este mundo (y también sentados). Magos, trapecistas, payasos, adiestradores, ... No hay que pagar por entrar, solo pon un pie en la calle y ahí lo encuentras todo.
El espectáculo de la mentira, la falsedad y la hipocresía. Dónde estamos? A dónde queremos ir? (Todo el mundo pasa por aquí y nadie se pregunta esto?). Nos estancamos haciendo y diciendo lo mismo, pero no nos importa, somos tan ingenuos y desleales que podríamos pasar aquí siglos y siglos y no cambiar nada.
Supongo que cuando el lince ibérico, el milano, el águila real hayan dejado de existir y seamos nosotros los que estemos en peligro de extinción, dejaremos de mirarnos el ombligo y miraremos al frente. Dejemos de dar vueltas en un sentido, porque también las podemos dar hacia el otro.
No hay aplausos, no hay globos que se escapan de las manos de los niños, quizás si nos quitamos la nariz roja, los zapatones y las medias de rayas, este circo volvería a funcionar.
lunes, 16 de julio de 2007
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